jueves, 10 de abril de 2014

La valla de Ceuta en tu barrio - Un alegato sobre como afecta el descontrol de la inmigración en tu barrio

En los últimos meses se está intensificando las noticias relacionadas con el asalto de ilegales a las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. Miles de inmigrantes cruzan están cruzando estos pasos fronterizos ante la incapacidad por parte de las fuerzas de seguridad españoles que se ven desbordadas día tras día por este fenómeno que vuelta a estar en aumento.

Hay que destacar ante el desconocimiento general que el mayor punto de entrada de ilegales en España es el Aeropuerto de Barajas y no las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. La inmigración está siendo un negocio para muchos, primero para las mafias que trafican de forma repugnante con seres humanos ante una legislación europea muy laxa en este tipo de asuntos, y por otro lado para el propio sistema, para los partidos y las multinacionales que los dirigen para tener la mano de obra ilegal, mano de obra que genere competencia desleal, también a autónomos y pequeñas empresas que siga machacando a la clase trabajadora con sus reformas laborales y recortes de derechos que hacen desdibujar el sueño de las clases medias. En fin un negocio para unos pocos y unos efectos colaterales para muchos.

España debe hacer un planteamiento serio sobre las fronteras que tiene nuestro país, porque un país que no defiende sus fronteras no es un país que respete su soberanía y garantice la integridad en libertad, aunque actualmente todo sea fruto de un país de “pandereta”, el país de Gürteles, Casos Palau o ITV donde la impunidad sobrevuela por ausencia de justicia. Es asombroso que en un país en el que está permitido el uso material antidisturbios de todo tipo para frenar a los ciudadanos en las calles, esté mal visto por la curia mediática defender sus fronteras de la misma forma.

Falta hablar de forma seria sobre inmigración, el que, el como y el porque, que se ponga luz sobre taquígrafos, no es normal que se de los mismos derechos a un ilegal que a quién paga sus impuestos, que las becas de comedor recaigan en porcentajes superiores a este colectivo, así como las ayudas al alquiler, los PIRMI, o las sistemáticas políticas buenistas del sistema en general. Se dice que en el mundo hay un mil millones de pobres, ¿que haríamos si llaman todos a las puertas de nuestro país? seguir engañando a todos y decir que podemos soportar lo que sea. Alguien tiene que afrontar esto, explicarnos de donde sacaremos el dinero para sanidad o educación, que cada plaza de un ilegal en un centro de internamiento cuesta 17€ al día, 527 € al mes, un despropósito absurdo teniendo en cuenta que la ayuda familiar en nuestro país es de 465 €, y esto sin incluir que si se produce una expulsión – algo milagroso – cuesta como mínimo 2.000 € de las arcas públicas. El gasto del sistema penitenciario ante porcentajes que llegan a la mitad de los reclusos.

En fin un debate serio de que somos y a donde queremos ir, que significa la globalización, y en nuestro caso el porque no la queremos.

David Parada
Regidor de l'Ajuntament de Sant Boi

domingo, 6 de abril de 2014

Por un transporte público sostenible y con precios razonables

Marzo 2014.- La Autoritat del Transport Metropolità (ATM) ha decidido otro año más volver a subir el precio de las tarifas del transporte público, dejando al margen la constante reducción de capacidad adquisitiva que han tenido los trabajadores en estos últimos años. Ya no solo cada año nos despertamos con las subidas de luz y agua, sino también del trasporte público, y todos estos servicios esenciales aumentando en su mayoría por encima del IPC, mientras que los salarios ponderados han recibido descensos año tras año. El billete sencillo sube este año un 7’5%, la T-10 otro 5’10 % y la T30/50 un 8’4%, siendo estas las más utilizadas con diferencia por los usuarios. No hay otra explicación que esta continuada subida de los precios obedece a una mala gestión económica realizada en la ATM, que no ha sabido reestructurar su plantilla, ni reducir la deuda, optando como siempre por la medida más fácil que es la de cargarlo todo sobre el ciudadano, y como siempre también los políticos han tenido mucho que decir. Ya es hora que la Generalitat apruebe la ley de financiación del trasporte público, se dedique a Gobernar y no siga distrayendo a la sociedad con sus cortinas de humo habituales.

David Parada
Conseller Comarcal de PxC al Baix Llobregat

PASIVIDAD DEL GOBIERNO MUNICIPAL ANTE LAS BANDAS LATINAS

Hace pocos días saltaba en la prensa el registro y detención por parte de los Mossos d’Esquadra de 14 domicilios y 25 miembros de una banda latina de origen dominicano denominada “bloods”  con epicentro en nuestra ciudad (no hace mucho fueron condenados por asesinar en L’Hospitalet a un miembro que se había apartado de la organización). En el último mes se han producido diferentes operativos policiales en ciudades vecinas como L’Hospitalet o Sant Vicenç dels Horts contra bandas rivales como los “Latin Kings” “Maras” “Black Panters” o los “Trinitarios”. El Gobierno Municipal de PSC y ICV siempre ha minimizado o negado su existencia, una actitud que no tiene sentido ante un problema complejo y que desde PxC venimos denunciando. Hace pocos meses ante el hartazgo vecinal hicimos una campaña en el barrio de Ciudad Cooperativa donde reclamábamos una actuación contra este tipo de bandas que entre otras cosas presuntamente ocupan pistas deportivas intentando cobrar a los jóvenes que quieren jugar. La respuesta fue una moción conjunta de PP, CiU, PSC y ICV para reprobar nuestra campaña y negar o minimizar la evidencia ante la estupefacción de muchos vecinos. En este último pleno presentamos una moción para pedir al Departamento de Interior la realización de un mapa de riesgo sobre estas bandas. La moción no salió hacia delante con los votos en contra de PSC, CiU y ICV y seguiremos por tanto con los brazos cruzados ante un problema que cada día irá a más ante la incompetencia y cobardía de quién gobierna un Ayuntamiento sin entender que sin seguridad no hay libertad, ni desarrollo social ni como ciudad.