jueves, 12 de junio de 2014

Pablo Iglesias o Marine Le Pen: Reformismo frente a ruptura (I)

Los cambios en el panorama político son motivo de alegría. Desde Plataforma per Catalunya (PxC) decidimos no presentarnos a estas elecciones europeas para concentrar fuerzas en las municipales, no obstante apoyamos la candidatura de Marine Le Pen por los diferentes motivos que expreso en mi blog www.davidparada.com. Sería difícil analizar estas elecciones sin hablar de la candidatura de Pablo Iglesias, Podemos. El tiempo demostrará si apuesta por una ruptura, o bien, por el reformismo tal como indica su acercamiento político a Izquierda Unida. Hay que reconocer que al menos es interesante la critica que realiza a la hegemonía del capitalismo y el abismo entre clases sociales. Pero después de leer su programa solo he podido sacar una conclusión, en sus tesis se combaten los síntomas pero no la enfermedad, y sobretodo por los dogmas ideológicos que conservan –al más puro estilo chavista- que hipotecan su proyecto. Utilizan de forma constante el concepto de “control democrático” sacando la peor cara de la izquierda más totalitaria donde se instauran como los únicos demócratas, reservando para los demás las palabras “xenofobia” “racismo” o fascismo” como referentes de un combate intelectual sin argumentación. Pero lo que más me preocupó fue leer como se dice en el punto 4.3 de su programa, titulado “derecho a tener derechos”, cualquier persona de cualquier parte del mundo que quiera venir a nuestro país, legal o ilegalmente, tiene derecho a exigir vivienda, trabajo y residencia. En estos términos esto supone la defunción de nuestro país –y de Europa- en tanto que un Estado en el que no se distingue entre propios y extraños es, de facto, innecesario. Llama la atención también la constante llamada a la “unidad popular” un concepto interesante sino fuera porque solo se refiere a los que piensan como ellos, y que evoca a los eslóganes de recurrencia habitual de los regímenes totalitarios. Mi critica no quiere sumarse a las vociferadas desde posiciones liberales, las mismas que han demostrado ser un clamoroso fracaso llevando a la población a un empobrecimiento creciente. Tampoco me sirve la cantinela de que “esto que piden no se puede pagar” porque quién nos iba a decir hace unos años la cohorte de enchufados políticos que tenemos hoy en día a sueldo del estado. Mi critica es porque siguen sin incidir en la solución, separan la lucha social de la nacional, y eso consolida más a los mercados como árbitro político y su arma más mortífera, la globalización.


Enlace: http://www.elllobregat.com/noticia/8560/Opinio/Pablo-Iglesias-o-Marine-Le-Pen:-Reformismo-frente-a-ruptura-I.html

El ocaso del "juancarlismo"

Durante muchos años he escuchado decir aquello de que “no soy monárquico, soy juancarlista”. Tanto la izquierda como la derecha han defendido así la figura de Juan Carlos, especialmente durante la transición, en un país que no es monárquico ni tampoco republicano. La transición del franquismo fue impulsada por las élites empresariales del país que buscaban nuevos mercados, también por el capitalismo internacional que observo en España un objetivo fantástico para su expansión financiera, así como el interés de la OTAN de equilibrar la balanza en plena guerra fría. La mitología ha traído hasta nuestros días un relato muy diferente de la transición al que se puede acceder cuando se analiza con detalle, por eso Juan Carlos, como también Suarez, no fueron más que meros actores de un guión marcado por determinadas élites durante la transición. Los asesores de Juan Carlos tuvieron el acierto estratégico instaurando credibilidad en sus acciones al enmarcar en él la figura impulsora del cambio político que la sociedad española reclamó durante la transición. No seré yo quién analice su vida o su tan comentada vida privada, sus amistades muchas veces peligrosas y que acabaron en los juzgados (Conde, De la Rosa, su yerno Urdangarín … ),  sus viajes, su opaca fortuna, pero si el porque de su ocaso en el que serían incomprensible sin analizar lo anterior. España ya no es el mismo país de la transición, el fin del bipartidismo traerá consigo el fin de las mayorías y con ello profundos cambios. El debate sobre la monarquía estará entre ellos, aunque aquellos que piden una república como alternativa siguen obsesionados con la instauración de una república inspirada en el pasado donde la revancha aun puede más que la alternativa a otro sistema político. El problema es que en este país son muy pocos son monárquicos o republicanos convencidos, la sociedad quiere un país que funcione al margen de los sistemas donde seguro que se pueden encontrar monarquías modélicas y repúblicas deleznables. Desde la política seguiré reclamando un debate más profundo que el mero enunciado, superar la constitución desacreditada de 1978  ante la corrupción de la casta política y financiera patria pudiendo iniciar un proceso constituyente alejado de las directrices de las élites y de las obsesiones revanchistas de una parte del espectro político del país.
David Parada
Regidor de PxC en el Ayuntamiento de Sant Boi
Enlace: http://lapremsadelbaix.es/opini%C3%B3-2/el-ocaso-del-juancarlismo.html